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Publicación Trimestral del Congreso Mundial Menonita
Primer Trimestre 2001, Volumen 16, Número 1
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¿Cuál es el mejor servicio que puede brindar a
la Iglesia el Congreso Mundial Menonita?
— Un vistazo a los próximos tres años
por Phyllis Pellman Good

Líderes de la Iglesia Menonita K'ekchi' de Guatemala conversan con Larry Miller, Secretario Ejecutivo del CMM (segundo desde la derecha).      El Congreso Mundial Menonita está envuelto en un sin fin de actividades en estos días — algunas por iniciativa propia; algunas a pedido de otros.
     Conscientes de su historia de organización formada principalmente para promover la fraternidad y la solidaridad entre las iglesias de orientación anabautista de todo el mundo, el CMM trata de avanzar con cuidado. Habiendo abierto un espacio en el medio anabautista-menonita donde no encuentra rivales ni similares, el CMM ha acuñado su propio lenguaje para describir quien es y que hace. Así es que se ve a si mismo como un espacio, un lugar, una comunión.
     Estas palabras son una invitación. Y adquieren cada vez significado, más concreto. En vista de ello, el Concilio General, organismo directivo del CMM, acaba de aprobar un documento que brinda una guía para los próximos años: Congreso Mundial Menonita: Misión, Objetivos, Metas, Acciones 2000-2003. Además, el Concilio nombró una Comisión Internacional de Planeamiento. El cometido del documento y de la Comisión es sugerir un camino y una forma apropiada para el futuro del CMM, cuya intervención es cada vez más solicitada. El esquema propuesto serviraá para evaluar este movirniento en continua evolución.

¿Qué esta pasando?
     La lista de actividades del CMM es hoy mucha y relativamente reciente. Está el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial, el Proyecto Mundial de Compartir Dones, el Proyecto, de Historia Menonita Mundial, el Comité de Paz, el Comité de Fe y Vida, Courier, Correo, Courrier, y un servicio noticioso, la Guía Mundial, el Domingo de Fraternidad Mundial, conversaciones formales con otras comuniones mundiales (los Bautistas, las Iglesias Reformadas, los Católicos), la Red Mundial de Paz y Justicia, Conectando Educadores Teológicos, el Seminario Jerusalén, la Red de Habla Francesa, el Intercambio Sabático de Líderes, y YAMEN! (un programa mundial de intercambio de adultos jóvenes que se desarrolla en conjunción con el CCM). Sin mencionar las Asambleas mundiales, que se llevan a cabo cada seis años.
      Todos estos proyectos son supervisados desde una de las muchas "habitaciones" que el CMM tiene por todo el mundo. (Larry Miller, Secretario Ejecutivo del CMM dice que el CMM representa a la "familia de la fe", con una "habitación" en Estrasburgo, Francia [la pequena oficina central]; otra en Kitchener, Ontario, Canadá [una pequeña oficina satélite]; y otras habitaciones [donde directivos y diversos miembros del personal viven y trabajan] en Salatiga, Indonesia; en Addis Abeba, Etiopía; en Fresno, California, EE.UU.; en Montevideo, Uruguay; en Winnipeg, Manitoba, Canadá; en Bulawayo, Zimbabwe; y en muchos otros lugares.)

El CMM se propone *ayudar a la familia 'extebduda' a comunicarse y tener comunión y cooperar.* Aquí, mujeres menonitas de Asia y Europa se reúnen en Indonesia.      ¿Qué es lo que ha detonado toda esta actividad en una organización magra, de bajo perfil, y tan diseminada?
     Las semillas del toma y daca mundial fueron sembradas en la temprana reunión del Congreso Mundial Menonita en 1925. Pero ese espíritu adquirió más vigor a comienzos de la década de 1970, dice Miller, cuando por primera vez una Asamblea del CMM se realizó fuera de Europa o Norte América, y cuando el CMM eligió su primer presidente africano.

¿Por que ahora?
     Pero desde 1997 se está desarrollando mayor actividad. Miller destaca varias razones. "Desde 1994 la mayoría de nuestros miembros vive en el Sur; en 1997 en Calcuta tuvimos la experiencia de la primer Asamblea en la cual la nueva mayoría fue realmente mayoría entre los presentes; y portavoces de esa mayoría fueron elegidos presidente del CMM (Mesach Krisetya) y vicepresidente (Bedru Hussein). Algunas iglesias jóvenes se sintieron más seguras de sí mismas, y hubo más posibilidad para comunicarse al nivel mundial. Más y más iglesias anabautistas-menonitas desean realizar cosas juntas globalmente, y el CMM resulta un canal obvio para al menos parte de esa interconexión".
     Miller mismo ha interpretado continuamente la necesidad de una mayor mutualidad entre las iglesias del Norte y las del Sur. (Principalmente "detrás del telón en las actuales estructuras de poder", explica Miller.) En esto encontró una cantidad de aliados en las oficinas y agencias nacionales de la iglesia, las que comenzaron a encauzar parte de sus presupuestos y personal hacia el desarrollo de esta interdependencia eclesial.
     Establecido para promover la fraternidad más que para convencer a un mercado acerca de un producto, el CMM ha abierto sus brazos a muchas ideas innovadoras que destacan la importancia de la comunicación, que crean y cultivan relaciones. "Nos proponemos ayudar a la familia 'extendida' a relacionarse -- y a comunicarse y cooperar", reflexiona Mesach Krisetya, de Indonesia, presidente actual del CMM. "Nuestra familia cambió enormemente a medida que crecimos, añadimos nuevos miembros, y cambiamos de color a lo largo del siglo 20. Es preciso hacer espacio para todos en la mesa; la mesa debe ser extendida para que haya lugar para la familia extendida. Con las posibilidades de comunicarse que hoy tenemos, esto es cada vez más factible".

¿Cuánta responsabilidad debería asumir el CMM?
     Los miembros de las iglesias anabautistas-menonitas de todo el mundo sin duda anhelan más contacto significativo y frecuente. El CMM, barajando el alcance de su misión a medida que estos deseos crecen, se da cuenta que debe vivir de acuerdo a sus objetivos. Su Declaración de Misión se ha ampliado, incluyendo ahora una descripción de Objetivos, Metas y Acciones con muchos puntos y subpuntos. Y su recién nombrado Comité Internacional de Planearniento interpretará cómo puede el CMM brindarse de manera apropiada a la iglesia global.
     "Dudo que 'programa' sea la palabra más adecuada para referirse a lo que se planea para los años 2000 a 2003", comenta Miller. "En su mayor parte, la actividad tiene que ver con facilitar y coordinar, o proveer espacio para ello. La mayoría de las otras actividades no será permanente (por ejemplo, el proyecto de Historia Menonita Mundial y el Seminario Jerusalén). Algo por el estilo de YAMEN! el proyecto que se tiene en conjunto con el CCM, puede ser lo más parecido a lo que en Occidente se considera un 'programa'. Pero aun para dicho proyecto se ha fijado una duración de cinco anos. Despues de cuatro años decidiremos si continuará".
     ¿Existe la posibilidad de que el CMM, con el ajuste de sus actividades, seleccione proyectos que involucren a más personas que las que asisten a sus Asambleas, o los líderes que participan en sus consultas? Con el tiempo, el Proyecto Mundial de Compartir Dones contará con un inventario para todas las iglesias miembros de orientación anabautista. Los tomos de historia mundial Menonita y Hermanos en Cristo podrán ser leídos por todos. YAMEN! beneficiará a personas jóvenes que participen en sus programas. "Mi esperanza", dice Larry Miller, "es que haya suficientes impactos separados durante una o dos generaciones como para contribuir a reformar nuestras conciencias, nuestra manera de tomar decisiones, y nuestras relaciones, de modo que empecemos a parecernos a una comunidad mundial".

¿Más que piel y huesos?
     ¿Puede el Congreso Mundial Menonita poner carne a sus estructuras y al mismo tiempo lievar a cabo los contactos y conexiones personales de siempre? "Casi todas las actividades que se desarrollaron desde 1997 en adelante han tenido que ver precisamente con el compañerismo cara a cara, con encuentros personales y experiencias cooperativas", enfatiza Miller. "Continúo creyendo que el peligro real y presente para el CMM es la poca carne para hacer posible la comunidad y cooperación que la gente anhela", ha dicho Krisetya.
     "Es difícil hablar de esto sin introducir las palabras 'estructura' o 'infraestructura', o al menos sin que estén en las mentes de los que conversan. Y la palabra 'estructura' tiende a contaminar las reflexiones", señala Miller.
     "¿Por qué? Creo que por diferentes causas en diferentes partes del mundo. En el Norte la gente siente que ya hay exceso de estructura. ¿Para qué más? ¡Vamos a relacionarnos directa y libremente!"
     "En el Sur, se siente que las estructuras han sido jerárquicas, dominadas por el Norte", comentan Krisetya y el Vicepresidente del CMM, Bedru Hussein, de Etiopía. "De modo que nuestro primer impulso es preguntar, ¿porqué debe haber más?
     "Pero casi todos queremos relacionarnos más. Casi todos aceptamos, en teoría y teología, que haya más intercambio, que se comparta más, que exista más interdependencia. Y la mayoría de las personas está de acuerdo en que eso no es posible sin alguna continuidad y relativa permanencia en las relaciones".
     No contentos con vivir en una atmósfera de ideas rominticas sobre la mutualidad y la comuni6n, el Congreso Mundial Menonita trata de regular su futuro. Definiendo su misión, ensamblándola con planes programáticos para los próximos tres años, y luego estableciendo un grupo internacional de personas que mantenga la organización sensible y flexible a los requerimientos de sus iglesias miembros, se propone vivir en consonancia con el "llamado" que ha aceptado.
     Y todos los que observan podrán comprobarlo. El Congreso Mundial Menonita llevará a cabo su tarea a la vista de la iglesia a la cual la organización pertenece.

Phyllis Pellman Good, Lancaster, PA, EE.UU., es editora asistente de Correo.

Foto de Laurie L. Oswald
Foto del CMM/Merle Good


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