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Publicación Trimestral del Congreso Mundial Menonita
Tercer y Cuarto Trimestres 2001, Volumen 16, Números 3 y 4
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La iglesia menonita Colombiana
florece a pesar de todo
por Islandes Losada y Pablo Stucky

     Colombia vive en medio de una situación de conflicto armado desde hace más de 50 años. Durante ese tiempo, más de dos millones de personas se han transformado en refugiados o han huído de sus hogares en busca de seguridad. La mayoría eran mujeres y niños.
     Esta situación de violencia generalizada produce más de 30,000 muertes por año. Hay un aguda crisis económica agravada por conflictos y corrupción, y por políticas económicas internacionales que han llevado a la bancarrota a los medianos y pequeños productores, ocasionando el nivel más alto de desempleo en la historia del país (oficialmente el 20%).Hay problemas sociales producidos por políticas gubernamentales que llevan al cierre de hospitales y reducen los recursos para la escuela. De parte de la ciudadanía, hay huelgas de transportadores, maestros, campesinos y aborígenes, pero también surgen iniciativas populares a favor de la paz y los derechos humanos.
     En este contexto, la Iglesia Cristiana Menonita busca permanecer fiel a Jesucristo, el crucificado. La experiencia del pastor Islandes Losada y su congregación fue relatada en Correo (primer trimestre, 2001). Durante casi un año Losada recibió amenazas de muerte a raíz de su ministerio hacia personas que buscan a Dios, y tratan de salir de los grupos guerrilleros y deponer las armas.
     Con el apoyo de hermanas y hermanos de las iglesias menonitas, Losada trató de dialogar con el grupo armado que le amenazaba de muerte, para explicarles el evangelio y el ministerio al cual él y su iglesia han sido llamados. A pesar de las amenazas y la oposición, dice, continuó siendo fiel a este llamado.
     Losada fue agredido y se vio en circunstancias muy difíciles. Con el apoyo en oración y el consejo de la iglesia, pudo dar testimonio del evangelio de paz e informar al grupo guerrillero acerca de los proyectos de la Iglesia Menonita en Colombia. Desde entonces, todas las amenazas han cesado y las actividades del Santuario de Paz en su congregación y en otras ha podido continuar sin novedades. Un buen número de personas se ha acercado, dispuestas a desertar de los grupos violentos. La presencia y el testimonio de la congregación del pastor Losada y de otras iglesias han contribuido al surgimiento de nuevas congregaciones cristianas en diferentes partes del país donde los conflictos armados han arreciado.
     Muchas iglesias han tenido que pasar por iguales circunstancias. La situación económica, social y política del país afecta a todos. La iglesia menonita de una pequeña ciudad ofrece un programa para familias que ha contribuido a rescatar y fortalecer muchos hogares. Una iglesia de la capital ofrece semanalmente un espacio para orar por la paz en el país, y ha organizado un Comité de Justicia y Paz para prestar atención a la cantidad de personas que vienen pidiendo ayuda urgente para superar las amenazas. Varias iglesias llevan a cabo un ministerio educativo. Otras organizan programas para apoyar a personas ancianas marginalizadas.
     Las iglesias del sur del país también tratan de sobrevivir a los conflictos armados. Las diferentes denominaciones anabautistas del país buscan estrechar vínculos a fin de poder dar respuesta congregacional y solidaria a las serias necesidades económicas que las afectan a ellas y también a las comunidades circundantes.
     Para atender estas necesidades la Iglesia Menonita cuenta con la ayuda del Comité Central Menonita, de la agencia misionera de la Iglesia Menonita en los EE.UU., como también de otras iglesias y organizaciones. La Oficina Nacional de la Iglesia Menonita de Colombia está formando comités en las congregaciones para atender las necesidades espirituales, económicas, psicológicas, sociales y de salud de la gente.
     Justapaz apoya esfuerzos para promover entre todos los grupos la objeción de conciencia al reclutamiento militar. Sus iniciativas combinan paz y desarrollo, apoyo a las iglesias en actividades tales como paz y santuarios, y en participación en movimientos sociales a favor de la paz en el país. Justapaz también promueve un proyecto de iglesias hermanas que procura relacionar iglesias colombianas con iglesias de otros países para compartir formas de acción y apoyo. La organización también participa en iniciativas y diálogos con grupos armados para promover la paz. También ofrece apoyo a otras iglesias evangélicas por medio de la organización de Comités de Derechos y Humanos y de Paz. Hay buena aceptación de la teología y perspectiva anabautistas.
     Otro programa, Mencoldes, continúa su larga historia de promover proyectos de desarrollo para personas empobrecidas, marginadas y desplazadas, capacitándolas para superar la seria crisis económica. El programa también ofrece atención médica, odontológica y psicológica para los desplazados, ayuda para su reasentamiento, asesoría agrícola, vivienda, instrucción y cuidado pastoral.
     Las escuelas menonitas ofrecen servicios educativos que dan formación en el Evangelio y su llamado a la noviolencia. Dos hogares para la tercera edad responden a la urgente necesidad de los ancianos con recursos mínimos. El Seminario Bíblico Menonita en Colombia ofrece capacitación de líderes que surgen de las comunidades y que serán el liderazgo presente y futuro de la iglesia. La Librería “La Luz” y el Centro de Recursos Anabautistas (CLARA) ofrecen literatura anabautista que destaca la manera en que percibimos la pertinencia del anabautismo para la práctica de nuestra fe en estos tiempos. El Centro CREER brinda espacio para retiro y reflexión.
     El testimonio de hermanas y hermanos de Norte América que han llegado como integrantes de Christian Peacemaker Teams (Equipos Cristianos por la Paz), invitados por la Iglesia Menonita en Colombia, ha sido de ayuda. La Iglesia Menonita también está brindando respaldo al programa Witness for Peace (Acción Permanente por la Paz) que trae delegaciones internacionales para que conozcan en forma directa el impacto de la política norteamericana y su Plan Colombia. Cuando regresan a sus países, esperan poder trabajar por un cambio en la política, para que se deje de impulsar soluciones militaristas y en cambio se apoye iniciativas noviolentas en respuesta a la problemática del país.
     ¿Cómo se siente esta realidad, y cómo se mantiene la esperanza y el testimonio en medio de la dificultad y el peligro que se corre? El Pastor Losada dice, "No es fácil vivir en medio de un conflicto, mucho más cuando se atenta directamente contra tu vida. Pero esto también trae el desafío de continuar llevando el Evangelio de Paz a aquellas personas que están sufriendo por la violencia que prevalece en este país. Y nos hace pensar que en Dios está la única esperanza que tenemos”.
     Losada añadió: "Esta experiencia ha hecho que el temor no me paralice. Por el contrario, he aprendido a buscar espacios y realizar acciones que nos conduzcan a soluciones diferentes de las que hoy se ofrecen en nuestro país. La respuesta noviolenta es un ejemplo".
     ¿Cómo ha afectado esta realidad la vida de oración y de adoración en la iglesia? "La experiencia ha llevado a que la gente tenga una relación más personal con Jesús a través de la oración,—que la vivencia diaria sea más acorde con el testimonio de vida que nos dejó Jesús", dijo el pastor Losada. “La iglesia local de la cual soy parte ha crecido casi 200 por ciento, con una asistencia promedio de 400 personas comprometidas con el Reino de Dios. La iglesia está atendiendo a las necesidades básicas de las familias y extendiéndose a otras zonas del país con el mensaje del Evangelio, especialmente en aquellos lugares donde el conflicto armado es más acentuado. Y está tratando de hacer algo para detener la violencia. El Evangelio es sin duda el mensaje y la alternativa para esta situación y estos tiempos difíciles.
     "Vivimos agradecidos por las oraciones y el respaldo de hermanas y hermanos de todo el mundo. En mi caso, muchas iglesias de diferentes países organizaron jornadas de oración para pedir la ayuda de Dios. Y Dios ha respondido. Esto nos anima a seguir trabajando en los diferentes proyectos. Pedimos que nuestros hermanos y hermanas perseveren en oración. Tenemos que superar esta crisis que nuestra iglesia y nuestro país están atravesando", concluyó Losada.

Islandes Losada es pastor y Pablo Stucky es Coordinador de Programa de Justapaz.


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