MWC Logo correo
Publicación Trimestral del Congreso Mundial Menonita
Tercer y Cuarto Trimestres 2001, Volumen 16, Números 3 y 4
Home

Who is MWC?

Councils

Networks & Projects

News & Testimony

Publications

World Assembly: Africa 2003

World Directory

Site Map

How can you participate?

A las Iglesias anabautistas menonitas de los Estados Unidos de América:
Un mensaje de gratitud, condolencia y esperanza
por Ricardo Esquivia Ballestas

     Hermanos y Hermanas, que la paz de nuestro Señor Jesucristo los guíe, acompañe y consuele.
     Ante los terribles hechos acaecidos en Nueva York y Washington el pasado martes 11, hoy llegan a mi corazón dos sentimientos profundos. Uno de gratitud y otro de condolencia, y los dos se integran para producir un gran anhelo de fe y esperanza.
     El sentimiento de gratitud surge ante todos sus actos de amor y solidaridad frente a la situación de dolor, destrucción, muerte y desesperanza que sufre nuestro pueblo colombiano como producto de los actos de injusticia, barbarie, y terrorismo que practican los grupos armados, legales e ilegales, en nuestro territorio.
     Veo el rostro de Dios en el rostro de ustedes, queridos hermanos y hermanas, en sus actos de solidaridad, que es como se manifiesta la ternura de los pueblos. Veo cómo crecen semillitas de esperanza y amor entre nuestros pueblos, y veo que entre nosotros, la familia mundial de fe, la patria es la Creación y que por lo tanto no somos extranjeros, sino hermanos unidos en la fe, el amor y la esperanza.
     El sentimiento de condolencia, acompañado de dolor fraterno, surge ante las imágenes de destrucción y muerte y las caras de estupor e incredulidad vistas por televisión durante el ataque terrorista que sufrió su nación, la más poderosa del mundo actual.
     Pienso que este acto nos acerca en el dolor y el miedo vivencial. Ya no tendrán que imaginarse como es el vivir en inseguridad y estar expuestos a un ataque terrorista, pues ya lo han vivido y saben que ningún gobierno, por poderoso que parezca, podrá protegernos de los efectos del mal, la injusticia, el odio y la venganza.
     Con dolor en el corazón y llanto en nuestros ojos les decimos, Dios los proteja hermanos y hermanas. Entendemos, sentimos y compartimos su dolor, porque también es nuestro, ya que somos el cuerpo de Cristo y “cuando una parte del cuerpo sufre todo el cuerpo sufre”. Sabemos lo que es el sufrimiento, el dolor y los latigazos de la injusticia, porque durante toda nuestra vida han sido parte de nuestro cotidiano vivir. Hermanos y hermanas, quiénes pueden comprenderlos mejor que nosotros, que nos hemos capacitado en las desgracias. Por esto les decimos con desgarramiento del alma, que sentimos su dolor y pedimos a Dios que los consuele y les dé fuerza y valor para positivizar estos hechos y no dejarse tentar por sentimientos seductores de odios y venganzas.
     Aunque es importante que hechos que destruyen la vida humana no terminen en la impunidad, Romanos 12: 17-21 nos invita no tomar venganza, sino a dejar que Dios haga justicia. Estamos llamados a vencer el mal con el bien.
     Ahora en cuanto a mi anhelo de fe y esperanza. A través del sufrimiento experimentado Dios nos está probando e invitando a ser parteros de la nueva historia, donde el mal se vence con el bien, donde se ama al enemigo, donde todos podemos vivir sin temor, y los estados respetan la dignidad humana de todos los pueblos de la tierra.
     La solidaridad que ustedes siempre han mostrado ante el dolor de otros pueblos no se apagará. La experiencia de hoy les permitirá comprender que es en su país donde se debe iniciar el parto. Hoy los Estados Unidos son el centro del mundo y lo que se hace allí repercute, positiva o negativamente, en el resto de los países de la tierra.
     Me parece muy simbólico que precisamente este pasaje del parto de vida nueva (Romanos 8:22-23) esté incluído en la carta de Pablo a los Romanos, ya que Roma era en esos tiempos el centro del mundo. Creo que es un mensaje directo a toda iglesia de Cristo que se encuentre en las entrañas del poder político mundial de su época, y ustedes lo están. ¡Qué gran reto y responsabilidad les ha tocado hoy!
     La familia mundial de la fe está mirándolos con la gran esperanza de que puedan, desde el centro del mundo, iniciar una gran campaña que impida que los efectos del mal, el odio, y la venganza hagan nido en el alma de los líderes y gobiernos de los países de occidente. Que puedan ustedes impedir que usen su capacidad económica y militar contra pueblos de oriente y del tercer mundo, que son tan inocentes como los habitantes de Nueva York o Washington que fueron víctimas de enajenados hombres guiados por el dolor, el odio y la venganza.
     Unámonos en una gran campaña de ayuno, oración, sermones y cánticos, de tal manera que los podamos ayudar en el gran reto de transmitir a sus líderes, a los gobiernos de occidente, y también a los de oriente, el mensaje de que la violencia sólo trae más violencia. Es hora de que los pueblos de la tierra se traten unos a otros con respeto, dignidad y solidaridad. Sólo entonces podrán calmar la sed de odio y venganza de pueblos que han sido maltratados históricamente. La guerra sólo producirá mas odio y venganza y sus pueblos no tendrán paz y vivirán en permanente zozobra.
     Es hora de dar a luz un nuevo orden mundial, y el pueblo de Estados Unidos tiene la oportunidad histórica de mostrar al resto del mundo como se actúa civilizadamente y con justicia, sin violencia, sin actos de muerte y destrucción de vidas humanas inocentes, devolviendo bien por mal y así quitando a los terroristas la excusa de su guerra santa de odio y muerte.
     Su hermano en Cristo y humanidad,
     Ricardo Esquivia Ballestas.

Esquivia, de la Iglesia Menonita de Colombia, es Director de la Comisión de Derechos Humanos y Paz del Concilio de Iglesias Evangélicas de Colombia (CEDECOL) y Director de Justapaz


Correo Menu Questions? MWC Information E-mail
Site problems? MWC Webmaster E-mail