Los Aussiedler: una iglesia que crece
por Merle Good
Uno de los grupos más grandes emparentados con la familia menonita mundial está todavía adaptándose a un nuevo hogar en Alemania. Algunos ni siquiera están seguros de ser realmente menonitas. Algunos están bastante seguros de no querer ser menonitas, al menos de la clase "liberal" que han conocido o acerca de quienes han escuchado en Europa. (En realidad, esta gente es más numerosa que todos los otros menonitas de Alemania, los Países Bajos, Francia, España, y Suiza juntos.)
Esta gente vino de la Unión Soviética (o más tarde, de Rusia) en la generación pasada. Llegaron por millares. Nadie sabe exactamente cuántos de ellos deben ser considerados menonitas, pero observadores bien informados estiman que el número de menonitas "Aussiedler" debe ser de entre 30,000 y 50,000 (sin contar a los niños, jóvenes y adultos que no son miembros bautizados), dependiendo de cuán precisa es la definición de "menonita".
Sus iglesias a menudo están llenas hasta el tope, y crecen casi 5% por año, de acuerdo con John N. Klassen, que conoce bien a los "Aussiedler". Tienen mucho interés en las misiones y es muy importante para ellos identificarse como "evangélicos". Hay más de 350 de sus congregaciones en 10 grupos diferentes en la Alemania de hoy.
"Aussiedler" significa "salidos de" Rusia (y otros países del bloque oriental). Otro nombre por el cual se les conoce es "Umsiedler," que singifica "reubicados". Estos nombres se aplican a cuatro millones de personas de origen alemán reasentados en Alemania en los últimos 30 o 40 años, provenientes de los países de Europa oriental (la mitad de los cuales venía de la ex Unión Soviética). Los menonitas son sólo una pequeña parte de ellos.
En la Unión Soviética, a causa de la represión de la fe cristiana, los bautistas y los menonitas se juntaron y celebraron culto conjuntamente. En 1961 surgió una división de opiniones dentro de la iglesia. ¿Tenía el gobierno demasiada incidencia en cuanto a las normas de la iglesia, la teología y el ministerio? Los que pasaron a la clandestinidad sintieron que los que aceptaban registrarse con el gobierno comunista de alguna manera se estaban comprometiendo con el gobierno y tal vez eran menos fieles.
Esas experiencias todavía inciden en la vida eclesial de estos grupos. En una congregación cerca de Bonn, varias personas aceptaron ser entrevistados después del culto. Pero no quisieron dar sus nombres completos y pidieron no ser mencionadas. En repetidas ocasiones expresaron recelo en cuanto a iglesias que dedican mucha energía a poner a todos los cristianos juntos bajo una misma "sombrilla".
La congregación que visitamos llenaba el templo en el culto del domingo por la mañana. Están levantando un edificio más amplio para que haya lugar para las 900 personas que asisten regularmente.
Asignan a la música un papel muy importante. La congregación cantó bajo la dirección de tres adolescentes y luego lo hizo un numeroso y estupendo coro infantil. Se nos dijo que esta congregación tiene también un coro juvenil, un coro de adultos y un coro ruso, además de numerosos grupos especiales y una orquesta. "La música es una de las maneras en las cuales expresamos nuestro amor a Cristo", nos dijo el director de música. "La música fue una de las cosas principales que nos mantuvo juntos en Rusia."
El traslado a la parte occidental ha dejado muy preocupados a algunos. "Nuestra cohesión en Rusia fue creada por fuerzas externas una vida dura, un gobierno ateo, y la persecusión". Pero en Alemania encontraron muchas opciones, gran diversidad y poco entusiasmo cristiano. "Nuestro mayor desafío", observó uno de ellos suavemente, "es qué hacer con tanto liberalismo y libertad".
Muchos menonitas Aussiedler son escépticos en cuanto al Congreso Mundial Menonita porque temen que pueda poner énfasis a expensas de los principios cristianos. Esto es comprensible para gente que ha vivido largos años con recelo y persecusión. Pero tratamos de asegurarles que el CMM existe esencialmente para contribuir a que las iglesias se relaciones entre ellas, para que se ayuden y se alienten unas a otras, y no para crear una gigantesca burocracia internacional.
Al despedirnos, sentimos el deseo de que hubiera más intercambio entre los Aussiedler y otros menonitas/anabautistas en el mundo. "Ustedes tienen tanto para compartir con nosotros, para inspirarnos en nuestra fe", les dijimos.
No dijeron categóricamente que no. En realidad, uno de ellos preguntó cómo podía recibir esta revista.
Merle Good colabora como Asesor en Comunicaciones y Escritor para el Congreso Mundial Menonita.