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PERSPECTIVA
La lucha contra el VIH/SIDA: una parte del mandato a la Iglesia por Pakisa Tshimika
Recibí el informe anual de la ONU sobre la situación mundial en cuanto al VIH/SIDA a fines de diciembre de 2001. Las cifras me dejaron helado. Por un momento quedé sin habla. Como profesional de la salud pública aprendí a observar las estadísticas y tratar de entender la situación. Esta vez me fue imposible. El informe muestra que cerca de 40 millones de personas viven con VIH/SIDA.
Cuando compartí estas cifras con un líder de la iglesia, dijo que si muchas personas cambiaran su estilo de vida el VIH/SIDA no sería tanto problema. Su respuesta me hizo ver una vez más que nosotros los anabautistas tenemos mucho más que hacer todavía.
- Debemos reconocer que ocuparse de luchar contra el VIH/SIDA no queda por fuera de nuestro mandato de plantar iglesias, formar líderes y capacitación. Uno de los pastores que conocí en África y que es VIH positivo me dijo que contrajo el virus cuando era camionero. Algunas personas de la iglesia lo ven todavía a la luz de su vida anterior. Al escucharlo contar su historia, me pregunto, ¿que habría dicho Pablo hoy en día?
- Debemos llegar al corazón de nuestra teología, ética y misión. Las iglesias deben reconocer que sin quererlo han contribuido pasiva y activamente a difundir el virus del SIDA. Nuestra dificultad para hablar de asuntos relacionados con la sexualidad, nuestra tendencia a excluir a las personas, nuestra interpretación de las escrituras y nuestra teología del pecado que provoca la estigmatización y el sufrimiento de quienes han sido infectados y se sienten afectados por el VIH/SIDA son temas teológicos que nuestras iglesias deben tratar.
- Necesitamos en nuestras iglesias un liderazgo comprometido. Esto es crucial en la lucha contra todo asunto grave que tenga lugar en la sociedad en general y en las iglesias en particular. Más aún cuando se trata del VIH/SIDA. Es este compromiso lo que inspirará a la acción y atraerá los medios humanos y económicos necesarios.
- Debemos reconocer que personas infectadas/afectadas por el VIH/SIDA no son meras estadísticas. Tienen rostros y nombres.
- Debemos darnos cuenta que la mayoría de nuestras iglesias que más crecen numéricamente están en regiones con alto nivel de VIH/SIDA. Más del 90% de las personas que viven con VIH/SIDA en el 2001 pertenecían a países del hemisferio sur. Se estima que 3.86 millones de personas de la India viven con VIH/SIDA más que en cualquier otro país, aparte de Sud África. En Indonesia, el país que figura en cuarto lugar entre los más populosos y donde tenemos una gran cantidad de iglesias anabautistas, los índices de infección aumentan rápidamente.
- Finalmente, debemos decidir expresamente ponernos a trabajar juntos. Tal vez tengamos nuestras propias razones para trabajar cada uno
por su lado, pero el VIH/SIDA es una pandemia que no reconoce fronteras nacionales, religiosas, denominacionales ni socioeconómicas.
Pakisa Tshimika tiene un doctorado en Salud Pública y es Secretario Ejecutivo Asociado del Congreso Mundial Menonita.
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