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Publicación Trimestral del Congreso Mundial Menonita
Segundo Trimestre 2002, Volumen 17, Número 2
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PERSPECTIVA —
Naranjas y dones
por Milka Rindzinski

     Una vez, cuando yo era joven, una amiga me dijo: “Algún día vas a encontrar a tu media naranja”. En español tenemos un dicho que significa que juntos, un hombre y una mujer forman una naranja. Para formar una naranja entera deben ser tal para cual. Aunque se dice que el amor es ciego, cuando los jóvenes comienzan a buscar pareja tratan de hallar en la otra persona rasgos similares o complementarios — o al menos que no choquen con los propios. Lamentablemente, algunas veces esto no alcanza para que un matrimonio perdure.
     Las mujeres no son todas iguales. Los hombres no son todos iguales. Los hombres no son iguales a las mujeres. Esto no es una novedad. Sin embargo, nosotros los seres humanos hemos sido creados varón y mujer a la imagen de Dios. ¿Significa esto que Dios encierra en sí cualidades femeninas y masculinas? ¿Se encuentra en Dios lo femenino? No es preciso ser feminista para afirmarlo.
     Entonces, ¿por qué es que en general los hombres se sienten más orgullosos cuando tienen un hijo varón? Especialmente si primero nace una niña, muchos papás casi se disculpan diciendo que les ha nacido “una chancleta”. ¿Habrá excepciones a esta regla en otras culturas fuera de la latinoamericana — o aun en América Latina? ¿Será posible que, cuando este sentir es llevado al extremo, el menosprecio hacia la mujer esté en la raíz de la violencia contra la mujer?
     Elizabeth Soto Albrecht participó en una consulta sobre este tema en Escocia, representando al Congreso Mundial Menonita en el mes de agosto pasado. Sus conclusiones acerca de la consulta se encuentran en la página 13.
     En Gálatas 3 leemos que en Cristo no hay hombre ni mujer; todos somos uno en Cristo Jesús. Otros pasajes del Nuevo Testamento, como 1 Corintios 12 y Efesios 4, expresan la misma idea.
     Con estos pasajes como base, Nancy Heisey destaca seis dones que las mujeres aportan a la iglesia — dones que les han sido dados por el Espíritu (ver página 3). ¿Están nuestras iglesias plenamente conscientes de estos dones de Dios que las mujeres están compartiendo con sencillez y naturalidad? Tal vez su sensibilidad femenina permite a las mujeres poner en práctica los dones de Dios de una manera que es sutilmente diferente pero no menos importante y necesaria que la manera en que lo hacen los hombres.
     El Congreso Mundial Menonita está explorando formas en que es posible compartir los dones de mujeres y hombres en nombre de Cristo y para el bien de la iglesia. En números futuros de Correo se podrá leer informes sobre lo que está ocurriendo en varias partes del mundo en relación con el llamado Proyecto de Compartir Dones Globalmente. El compartir de nuestros dones unos con otros será lo que haga del próximo evento mundial del CMM, “África 2003” una experiencia verdaderamente estupenda y enriquecedora.


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