Oraciones para la paz (septiembre 2014)

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Septiembre, 2014

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

¡Estad siempre gozosos! ¡Orad sin cesar! (I Tesalonicenses. 5:16-17)

Sabemos que están orando. Al pensar en las 9.500 congregaciones que componen la comunión del Congreso Mundial Menonita (CMM), estamos seguros y nos regocijamos al saber que contamos con oración a toda hora, 360 grados alrededor del reloj de oración persistente. No hay ni un momento en nuestra comunidad donde alguien, en alguna parte, no esté orando. Es por eso que nuestros corazones se llenan de gratitud.

Nos regocijamos por el privilegio de la oración y por ser una iglesia que ora. Nos regocijamos al saber que Dios escucha nuestras oraciones y que Él nos anima a orar.

A veces nuestras oraciones son oraciones de acción de gracias, de regocijo y de gratitud. A veces son oraciones de alabanza y adoración. Algunas son oraciones de confesión. Otras son peticiones y a veces, como el salmista, sólo pueden ser oraciones de lamento y sumisión.

Nuestro pedido hoy es que aparten un tiempo para orar: a solas y con otros. Queremos dirigir su atención a varias situaciones que requieren oración urgente:

1)     La presencia menonita en Vietnam:

El 9 de junio de 2014, las autoridades y la policía local realizaron un ataque masivo a un edificio de estudio y de adoración menonita. Algunas personas fueron golpeadas. 76 personas fueron detenidas y llevadas para ser interrogadas. Puede que hayan casos judiciales pendientes. Según todos los informes recibidos, el acoso continúa. El tema en cuestión es el registro legal (o no) de la(s) iglesia(s) menonita(s). Los líderes de todas las partes involucradas en esta cuestión se encuentran bajo gran estrés y presión. Necesitamos orar por ellos. Tenemos que orar por las autoridades locales y nacionales. También debemos orar por el CMM al evaluar cómo responder a una cuestión tan delicada, tanto dentro como fuera de la iglesia. Tenemos que asegurarles que cuentan con nuestras oraciones.

2)     Israel – Palestina – Gaza:

Vemos los informes en las noticias. No necesitamos decir nada más. Lo que está ocurriendo en ese lugar no es lo que Dios quiere para esa región y para los muchos que están sufriendo allí. Nos sentimos impotentes. Pero podemos elevar nuestro lamento y clamor a Dios. También debemos reconocer que las interpretaciones cristianas del sionismo y de la profecía a menudo alimentan las maneras en las que las comunidades internacionales responden en temas relacionados a la política exterior, la financiación e incluso el suministro de armas a ambas partes. Como cristianos, debemos confesar nuestra complicidad. Debemos lamentar que nosotros también estamos destrozados cuando se trata de considerar la resolución de los conflictos allí. Lloramos, nos lamentamos y oramos. Oramos para que la preocupación por la justicia y la solidaridad humana reemplacen a la doctrina, el credo, y la venganza. Dios es bueno y podemos regocijarnos y sentir confianza al saber que Dios puede mover corazones, almas y mentes.

3)     Ucrania – Rusia:

Algunas personas en la familia del CMM poseen largos y fuertes lazos históricos con esta parte del mundo. Muchos de nuestros hermanos y hermanas menonitas se encuentran allí, en medio del conflicto, los malentendidos, la lucha por el poder, el nacionalismo, la violencia, y la intriga internacional. Los círculos de impacto se están ampliando para incluir a Europa, Malasia y las Naciones Unidas. Nuevamente, la comunidad internacional está sugiriendo que se haga un embargo por la venta de armas a Rusia. Lamentamos el hecho de que haya venta de armas, ya sea en el presente como en el pasado. La confianza persistente pero imprecisa que existe de que armar a la violencia es el camino a la paz duradera está nuevamente demostrando ser superficial y errónea. La confianza de que la violencia puede ser buena e incluso redentora es parte del pecado sistémico que está en juego en esa región del mundo. Necesitamos orar por los líderes; tenemos que orar para que el ciclo de dependencia crónica de los instrumentos de guerra que existe en los corazones y en las mentes de las personas de alguna manera pueda romperse. Dios es bueno. Nos regocijamos en lo que es posible hacer bajo el compromiso de Dios a la justicia y a la paz.

Nuestro amoroso, paciente y generoso Dios:

Porque estamos confiados en tu poder y en tu amor, sentimos la libertad de lamentarnos, de clamar a ti, y de preguntar con los mártires bajo el altar: ¿Hasta cuándo… (Ap. 6:10)?

Porque nos regocijamos en tu bondad y justicia, te pedimos que transformes los corazones, las mentes y las almas de esos poderes que causan sufrimiento e injusticia indescriptibles.

Porque somos conscientes de tus promesas para perdonar, confesamos nuestra complicidad y solidaridad hacia los males perpetrados en los seres humanos también creados a tu imagen demostradas de tantas maneras

Porque conocemos tu fidelidad, nos comprometemos delante de ti para que tu creación pueda volver a reflejar tu gloria y tus propósitos.

Como oraría tu pueblo: Que así sea. Amén.

Gracias por orar con nosotros.

 

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